Pequeñas y cómodas rutas de senderismo, en las que practicar un poco de ejercicio y descubrir la cultura, el arte y la naturaleza...

EL CASTRO DE LA MESA DE MIRANDA

Chamartín (Ávila), 8 de abril de 2012


El tiempo se ha parado en Chamartín, pocas cosas inducen a suponer que estamos en el siglo XXI.
Paz y sosiego, en una tierra de recursos limitados. El paisaje, mínimamente  contaminado de medios modernos, nos traslada al pasado agrario aún próximo.  Cercas de piedra, que limitan un número incontable de  parcelas. Caminos que incitan a seguirlos. Paisajes adehesados que intercalan praderas con agrestes afloramientos graníticos.





La agricultura parece haber sido abandonada; pero sí hay ganado, sobre todo vacuno, el último recurso de los pocos habitantes de la zona.
El pueblo, de calles estrechas casi asfixiantes, muestra la arquitectura rústica típica de esta zona de la sierra de Ávila cuya característica principal es el empleo de piedra perfectamente cortada.
El paseo por este entorno merece la pena en sí mismo, el Castro de la Mesa de Miranda solo es, y no poco,  un valor añadido.


La lectura de la Guía del Castro de la Mesa de Miranda escrita por J. Francisco Fabián García para los Cuadernos de Patrimonio Abulense, cuyo enlace dejamos más abajo, permite preparar la visita, no solo del Castro, sino también de su entorno.



El sendero, amplio y cómodo, desciende suavemente el hermoso encinar, hasta alcanzar el portón de entrada al Castro. Allí, lo correcto es seguir las indicaciones de los paneles informativos. El Castro, enclavado en una meseta limitada, al norte y oeste, por las cárcavas excavadas durante eones por los rios Matapeces y Rihondo, se encuentra absorbido por el paisaje circundante. Salvo las construcciones de las murallas, nada nos hace pensar en un recinto urbano, pero es fácil percibir la ubicación dominante del lugar: a nuestra espalda, el Cerro de Gorría; delante, los productivos llanos de La Moraña; cerca del agua y a una altura elevada.
Flanqueados, paso a paso, los recintos del castro llegaremos, como en el trascurrir de la vida, a la necrópolis de la Osera, último tramo de la visita. Una explanada de gran tamaño, y separada en zonas marcadas con hitos, que nos hace pensar en la gran importancia que debería tener la muerte en la cultura vetona.




Senda
Amplio camino de tierra que conduce de Chamartín a la entrada del Castro. Suavemente descendente en el trayecto de ida y bien señalizado. Sin dificultad alguna. En el Castro los caminos están señalizados, pero es posible perder alguna vereda poco transitada.

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